La deuda estudiantil, una pesadilla que podría ser la próxima crisis
El costo de un título universitario en los Estados Unidos ha dejado boquiabiertos a muchos durante décadas, pero ahora la deuda generada por los estudiantes se ha vuelto una pesadilla que podría convertirse en la próxima gran crisis financiera del país, según expertos.
Por primera vez, el total de la deuda estudiantil alcanzó en 2011 el billón de dólares, anunció recientemente la Asociación Nacional de Abogados de Consumidores en Bancarrota (Nacba, por sus siglas en inglés).
La cifra es mayor de lo que los estadounidenses deben por compras con sus tarjetas de crédito.
"Esto podría muy bien ser la próxima bomba de la deuda en la economía de los Estados Unidos", dijo el presidente de la Nacba, William Brewer. "La razón: los estudiantes y trabajadores que buscan reciclarse están pidiendo prestado cantidades extraordinarias de dinero a través de programas federales y privados para ayudar a cubrir el creciente costo de la formación", sostuvo, y agregó que "en muchos casos, los padres responsables de los préstamos estudiantiles se encuentran en o cerca de los años de jubilación y deben enfrentar los pagos".
Un estudiante de licenciatura (cuatro años de estudio) que se graduó en 2010 lo hizo debiendo unos 25.250 dólares. Pero cada vez más los padres también piden préstamos para ayudar a sus hijos a obtener un título, con una deuda promedio de 34.000 dólares.
Si bien el costo de la matrícula sigue subiendo, la duración de los préstamos es mayor. Según la Reserva Federal de Nueva York, un tercio del total de la deuda estudiantil es pagada por los mayores de 40 años y un 4,2%, por los mayores de 60 años.
Donna Shelton, de 51 años, es un típico ejemplo de quienes en su madurez aún están pagando préstamos estudiantiles. Esta mujer de Carolina del Norte (este) terminó su licenciatura a los 20 años y luego regresó a la escuela de medicina a los 39 años. "Me llevó US$ 121.000 en préstamos estudiantiles cubrir los estudios de pregrado y postgrado", dijo a la AFP. "Espero vivir más allá de los 80, si no, voy a morir con una importante deuda por préstamos estudiantiles".
Shelton destina 750 dólares de su presupuesto a pagar sus préstamos estudiantiles. Eso no es malo en comparación con su compañero, un maestro que debe pagar más de la mitad de su sueldo mensual.
Entre todos los que pidieron préstamos para su educación en 2005, uno de cada cuatro tiene problemas para pagar y el 15% directamente no puede pagar nada.
El camarero Colin Pinkham, 27 años, de Washington, decidió hace un año y medio dejar de pagar los más de US$ 75.000 que aún debe por su título en Historia de Asia Oriental obtenido en 2003. "Quedé en una situación donde o pagaba el alquiler y la comida, o pagaba mis préstamos estudiantiles", dijo en un testimonio ante Occupy Student Debt, una entidad que hace campaña para aliviar la deuda estudiantil. "Me pregunto para qué fui a la universidad", dijo a la AFP, "para hacer lo que hago ahora...".
John Rao, vicepresidente de la Nacba, señaló en un comunicado cómo la deuda estudiantil puede tener efectos sociales, retrasando, por ejemplo, decisiones como casarse y formar una familia. Y la espiral puede ser eterna, sobre todo para los que no encuentran trabajo o deben por una profesión que no paga bien.
Desde 1980 a 2010, los costos de matrícula en los Estados Unidos se duplicaron en promedio, alcanzando las varias decenas de miles de dólares en instituciones públicas y privadas, según el Instituto de Ciencias de la Educación. Un tercio de los estudiantes pagan la matrícula en su totalidad, sin subsidios o becas, dijo la organización College Board.
El tema ha generado protestas frente a las oficinas en Washington de Sallie Mae, el mayor prestamista privado, y también en el sitio web SignOn.org, donde unas 670.000 personas firmaron una petición instando al gobierno de los Estados Unidos a perdonar la deuda estudiantil "como forma de estímulo económico".